Jornada de Lectura

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Desde siempre, la lectura fue institucionalmente una preocupación recurrente que allá por el año 1999 tomó forma de proyecto concreto bajo el entusiasmo de una docente de Lengua de sexto grado quien  propone para su grado una jornada de lectura de varios días y con actividades variadas. A partir de la BIBLIOTECA ÁULICA que se  venía desarrollando sistemáticamente, aunque bajo distintas modalidades en su conformación, y contando con la BIBLIOTECA INSTITUCIONAL se inició con la JORNADA DE LECTURA PARA SEXTO GRADO.
Al año siguiente y en función de los resultados obtenidos, se sumó al proyecto  el SEGUNDO CICLO, con lo cual nueve grupos de alumnos (había tres divisiones en cada grado, hoy hay cinco) participaban activamente del evento.
Afianzada en el segundo ciclo, La Jornada de Lectura, despertó interés en los docentes, alumnos y padres del Primer Ciclo, quienes tres años después se sumaron a la misma.
La promoción de la lectura, como decíamos,  fue desde siempre un objetivo institucional, no obstante en aquel momento el libro se veía sacudido por el soporte electrónico en sus distintas expresiones que cautivaba a los alumnos y porqué no a los adultos. No obstante estábamos convencidos que sin subestimar la pantalla en ninguna de sus formas, es sólo en el encuentro con el libro donde nace una infinidad de imágenes desconocidas que desde el propio lector se proyectan luego en una mirada nueva sobre el mundo que lo rodea.
" Querer ser uno mismo en el texto  y por el texto, querer hablarse en el texto y hablar con los otros, tal es el proyecto fundamental de toda lectura, que debería permitir a cada hombre, y en principio a cada niño, llegar a ser lo que son en un mundo en el que la lectura es un arma” dice Josette Jolibert.
A partir de importante bibliografía y de la práctica cotidiana entendimos que leer no es decodificar, sino un proceso destinado a construir el significado de un texto, siendo el lector quien lo construye, que es diferente para cada sujeto y para cada situación de lectura en particular. Es una relación interactiva con el texto, en la que el lector lo hace con distintas intenciones y esa finalidad debe estar claramente explicitada desde el contexto escolar.
Los saberes culturales de los niños y sus conocimientos previos sobre variedades textuales y elementos lingüísticos constitutivos del texto les permiten realizar anticipaciones e inferencias que favorecen la construcción del significado, de ahí la importancia de instrumentar al alumno de estrategias lectoras que colaboren con esa construcción.
Coincidimos con los Derechos del Lector de Daniel Pennac en términos generales pero la experiencia nos fue marcando rutas y en este sentido decidimos que en cada grado hubiera una lectura obligatoria que se trabaje con la profundidad que cada grado lo permita.
Lo cierto es que los adultos, en todos los casos y con las mejores intenciones queremos que los chicos lean. Leemos nosotros?  Resulta familiar para los niños la imagen de la madre leyendo, o del padre, o de la maestra? Mabel Condemarín, pedagoga chilena, dice al respecto: "La imitación de patrones de conducta implica identificación con un modelo”.
Y para seguir cuestionándonos… ¿Hemos destinado un espacio/tiempo significativo en nuestra casa/escuela para esta actividad?
Estas preguntas hicieron mella en la conciencia pedagógica y  los resultados obtenidos año tras año animaron a que nuestro PROYECTO INSTITUCIONAL DE LECTURA, el cual cuenta con la CONFORMACIÓN DE BIBLIOTECA ÁULICA en todos los grados y una JORNADA ANUAL DE LECTURA se sostenga, bajo modalidades distintas pero con idénticos objetivos, a través del tiempo,  habiendo cumplido este año con la décima edición de la Jornada.




 


Es lo que quiero, deseo un proyecto similar
 
 
 
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